
El invierno nos falló. Las esperanzas puestas en la pesca del lucio fueron mayores que los resultados obtenidos. La verdad, el tiempo no acompañó lo suficiente: agua en grandes cantidades, otro día aire, y al siguiente las dos cosas juntas...
Pero bueno, dicen que la paciencia es la madre de todas las virtudes y nos armamos de valor saliendo temprano cargados con nuestros pesados señuelos, ateridos de frío y con el gusanillo en el cuerpo y cada día el mismo resultado: NADA.
Ahora comienza una nueva época sin agua, sin aire (a veces) y de ondas en la superficie del agua. Ahora sí que llega lo bueno. El Black bass nos dará momentos vibrantes con sus espectaculares ataques y nerviosas luchas. Esperemos que no se quede en un deseo, como este duro invierno...

No hay comentarios:
Publicar un comentario