

Primera marcha del año y diferentes sabores de boca. La organización 10, pero mis sensaciones fueron pasando a lo largo de la jornada por altibajos. Me explico:
Salimos y en el km 12 me estoy haciendo pipí como una persona mayor. Me paro y me pasa hasta el potato. La próxima me meo encima jajaja...
Hice un esfuerzo extra para llegar delante y allí, sinceramente, se rodaba mejor. Para adelantar tuve que meterme por toda clase de terrenos: barro, siembras, olivos...
Me sentía con fuerzas y todo iba sobre ruedas.
Empezaba a ver los carteles de 15 kms para meta y la gente empezó a mosquearse y apretar y entonces, marica el último...
Iba fuerte y peleándome con varios notas. Acababa de pasar el cartel de 6 kms para meta cuando se me pinchó la rueda de delante: putada, jodienda, rayos, centellas, nerviosismo, enfado, maldición...
Estaba colocado entre los 30 primeros y se fue todo al garete. Decido inflar y llegar a meta pinchado y cuando voy a inflar veo que la bomba la tengo para la de carrtera, la intento cambiar y la goma no sale. La bomba se lleva una hostia considerable y sale.
Lo mejor es que veo un chaval que seguía la carrera y le pido que me deje la bici, pero él me manda a freír espárragos y entonces yo maldigo a su madre. Inflo la bici y llego a meta pinchado después de dos subidas considerables. Y la gente en la meta con cachondeo: ¡Que vas pinchao chaval!
¡Qué cachondos!
Con todo lo que pasé, entré en la posición 81 de 300.
Espero que la próxima (Montilla, 23 de mayo) pueda contaros algo que no sean desgracias en carrera.
Pero con todo y eso disfruté mucho, la gente, los premios, ambiente...
Pero eso sí, me acordé mucho de los becicleteros calabreses.
Ya queda menos para que Montes bike arrase pruebas...